Los escenarios de cara a la elección presidencial

La carrera presidencial en Brasil tiene a dos mujeres como favoritas para conducir al país por los próximos cuatro años. Como telón de fondo, el Partido de los Trabajadores (PT) se juega su continuidad en el poder amenazado por candidaturas que proponen un refresco en la conducción del Estado, cuestión que de tener eco en la ciudadanía podría ser determinante en la elección.

¿Cómo llegan los candidatos a las presidenciales? Las cifras muestran que la adhesión a la abanderada oficialista, Dilma Rousseff (PT) ha sido oscilante, sin embargo no ha dejado de mantenerla al tope de la carrera presidencial.

Si, bien Rousseff registró una caída en la intención de voto tras la arremetida de Marina Silva (Partido Socialista Brasileiro, PSB), en la recta final de la elección la candidata-presidenta ha vuelto a liderar los sondeos de opinión pública. De acuerdo a la proyección de Tresquintos, Rousseff obtendría entre un entre 39,1% y 49,6% de los votos.

Tras la muerte de Eduardo Campos, Marina Silva (PSB) irrumpió en la carrera presidencial con fuerza. Los datos de Tresquintos muestran que el impulso de la candidata ecologista comenzó a decaer y al final de la carrera electoral ocupa el segundo lugar con una leve tendencia a la baja, por lo que su votación alcanzaría entre un 27,7% y 37,1%.

Finalmente, el tercer actor de importancia en la contienda electoral, Aécio Neves (Partido da Social Democracia Brasileira, PSDB) permanece estable en el tercer lugar con una votación que rondaría entre el 16,4% y 24,8% de los sufragios.

Si bien, hay varios elementos que no fueron capturados por los últimos sondeos de opinión pública, los factores de análisis disponibles hoy permiten proyectar a lo menos tres escenarios: (1) ninguno de los candidatos a la presidencia logra más del 50% de los votos en los comicios del próximo domingo forzando a un ballotage; (2) Dima Rousseff logra la mayor cantidad de votos, mientras que Marina Silva y Aécio Neves disputan un lugar en segunda la vuelta; (3) la presidencia de Brasil se define en primera vuelta, con altas probabilidades de que Dilma Rousseff sea reelecta.

El primer escenario ratificaría la más reciente proyección de Tresquintos (Pronóstico Electoral: #3), que muestra una clara ventaja de Rousseff (44,4%) en las encuestas. La intensa actividad de campaña de las últimas semanas encabezada por el ex mandatario, Luis Inácio Lula da Silva, ha dado sus frutos, sin embargo no sería suficiente para lograr una victoria del oficialismo en primera vuelta.

Con Dilma instalada en segunda vuelta, la gran interrogante es quién acompañará a la candidata oficialista en el ballotage del 26 de octubre. Hasta el minuto, la propuesta de Aécio Neves (PSDB) no ha logrado encantar del todo a los votantes, ni siquiera en el Estado de Minas Gerais donde Neves fue gobernador entre 2003 y 2010. Tampoco el apoyo del ex mandatario, Fernando Henrique Cardozo, a la candidatura de Neves tuvo el efecto esperado.

En tanto, Marina Silva, ha interpelado a Rousseff durante los debates presidenciales criticando la administración de los servicios del Estado y la corrupción en empresas públicas. La respuesta oficialista para frenar el alza de Silva se ha centrado en cuestionar sus propuestas de campaña y su capacidad para gobernar. Adicionalmente, en el último tramo de la campaña, la militancia de Silva en tres diferentes partidos políticos (PT, Partido Verde, PSB) ha sido un nuevo flanco de ataques.

El efecto que estos elementos puedan tener en la intención de voto no fue capturado por los últimos sondeos, por lo que no sería extraño que Silva obtenga un menor porcentaje de votos de lo que se espera el día de la elección. Si bien Silva asoma como la más probable contendora de Rousseff en el ballotage, la tendencia podría tener un vuelco inesperado este domingo.

El tercer escenario plantea la posibilidad de una victoria oficialista en primera vuelta. Aquí, la permanencia del PT por los próximos cuatro años asoma como el elemento que inclinaría la balanza en favor de Rousseff.

El PT tiene un fuerte arraigo en varios sectores de la población, sobre todo en las capas bajas de la sociedad. Desde 2002, el partido oficialista ha impulsado una serie de políticas públicas tendientes a disminuir la pobreza en el país, cuestión que ha beneficiado a millones de brasileños que hoy respaldan con fuerza al gobierno.

La incertidumbre sobre un posible recorte de los planes sociales en un gobierno distinto al encabezado por el PT durante los últimos 12 años, podría ser clave y asegurar la reelección de Rousseff y de paso la continuidad del proyecto político de PT.

El tiempo de los pronósticos llegó a su fin. Hoy es hora que los ciudadanos decidan el futuro político de Brasil.

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